En qué se convierte la gente

Arrojada. La piedrita se alejó igual que se me fueron ilusiones y gente. Cayó en el charco, junto al sedimento de lo que pudo ser y los cadáveres de hormiga. Es un desastre de la lengua hacia adentro, aunque ya en esto me refiero a ti, a todos los demás y un poco a las nubes del cielo que no tienen forma. Ustedes son lo mismo que un torbellino con cerebro. Revuelven concienzudamente y luego no están para recoger la pila de escombros. 

En la pila están esas libretas viejísimas, cientos de páginas con mensajes para tu “Yo” del futuro. “Voy a ti y pago doble”, “vas a salir de esta, te lo prometo”, “recuerda comprar pasta dental”. Algunas páginas van inmediatamente al basurero; otras, tardan más porque me hacen sonreír, como “ir al gym tres veces semanalmente por siempre”. En esa fallé, como no es de extrañarse en el plano de los para siempre.

Versiones tipo hasta que dure o solo esta noche la verdad es que no venden tanto. Nuestra especie no solo es alérgica al gluten y los mariscos, también a la idea de la caducidad, como si al acabarse las cosas se convirtiesen en leche cortada que un ser extraordinariamente insensible impondrá que bebamos.  Sin embargo, las cosas bien podrían transcender a piedritas que felizmente tenemos la opción de arrojar. Ahora o mañana. Podemos arrojar las piedritas al mar o al bolsillo del pantalón que nunca nos vamos a quitar.

Podemos decidir. Es hermoso hacerlo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s