Con agua y jabón

Me gusta el camino estrecho. Mis cosas no caben por esa vereda, pero yo sí. Comencé persiguiendo nada, lavándome las manos, aplastando hojas secas, recordando mi último día en el mar. En vez de hojas, aquella mañana crujían olas y la playa desierta, tranquila…

Confundo los tiempos. Estoy aquí ahora y luego se me va la cabeza. Me lavo las manos. Estos días no tiene especial importancia si es miércoles o viernes. Lo que es crucial son las dimensiones del camino y lavarse las manos. Saber cuántos caben aquí y allá. Si hay camas suficientes. Los ruidos también importan, los aplausos. Comprar lechuga y pimientos y rábanos a tu agricultor más cercano igual tiene su mérito, como lavarse las manos.

Pienso en las cosas que no cupieron en el camino estrecho y dejé atrás. Se van difuminando. Tengo lo que necesito. Jabón y agua para lavarme las manos. Suspiro. Extraño el mar. Lo veo al horizonte del camino. No puedo esperar a llegar para lavar algo más que mis dedos. Mi mente también necesita enjuagarse.

Esta cuarentena no se han tomado medidas organizacionales que consideren a la salud mental como esencial. Gracias a la clase artista que produce contenido chévere para enjuagarnos la mente. ❤️

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