Suerte

arrugada tu foto y en pedazos

la arrojo al suelo y sigo.

alquimia para olvidar, desenlazar

y otra vez enredarte.

me escurro en la escasa memoria

de una moneda al aire.

reaparezco del otro lado

en tu cabeza

cuando cierras la puerta.

Dedicado a la variable más extravagante, la más hermosa, la que sorprende de verdad: el azar.

El viaje más largo

He dejado de pronunciar muchas cosas por miedo a estar equivocada. He tomado muchos aviones por miedo a quedarme. Un día me levanté con todas las palabras que no dije esperándome en el comedor, a brazos cruzados, cuestionándome por qué las retuve en mi boca. Las engañé diciéndoles que no tuve tiempo, que no las dije porque debía ir a un aeropuerto.

Mentira. En cada destino nadie me esperaba. Pude haberme quedado para decir lo que quería decir, pero no. Me fui. Ahora soy tesorera de mis huidas y mis silencios. Me adueño o me arrepiento. No hay mas opción.

Hace unos años, cuando retomé confianza para soñar, lo hice tóxicamente. Creé un espejo de futuro donde solo se veían reflejados mis deseos y estructuras. Me parecía perfecto.

La vida, siento tan… vida, con sus vueltas y fuetazos, me destrozó mi hermoso espejo. Terca como una mula, me recuerdo buscando los pedacitos para armar nuevamente mi futuro. Lo hice. Lo armé. Disimulé felicidad, pero ya nada se veía igual. Esas grietas fastidiaban todo. De enojo pasé a desilusión. Y de ahí, a incertidumbre.

¿Quién soy cuando mi calendario no existe? ¿En qué se resume mi vida si todo por lo que lucho se me derrama del vaso?

Hay días con lluvia. Hay días con preguntas. En esta ruleta, créeme, también hay días con respuesta. Lo mejor es no retener palabras para darle forma a los pensamientos. Todos los destinos pueden esperar, excepto el que te lleva a mirarte por dentro. Respira. Siente. Cuando termines, recuerda que eres y siempre has sido suficiente.

Dedicado para quien me pidió que escribiese sobre el miedo a la derrota.

Fotografía de un momento

esta tarde me gusta

el ruido de la lluvia

gotas de agua que el suelo

prostituye del cielo

y arremete contra mi 

mundo lleno de parchos.

cesó la lluvia, todos

los paisajes secaron

la tierra parió tallos

me quedé allí mirando

sentada en el mimbre de

mi silla favorita.

Dedicado a quien quiso que escribiese sobre mecedoras. 🪑

Diálogo sin boca

Se vuelve frecuente 

conversar de tu vuelo 

sobre mi vida y

cómo pintas con tus sombras

las paredes de mi casa.

Te cuelas si quieres

por la ventana abierta,

me quedo sobre 

la mesa, ahí vienes,

Te acercas.

Visitante abrupto,

libre, puente de acero

ágil revuelcas

mis cuatro paredes de hogar

con tus alas, y te vas.

Dedicado a todo lo que sucede fugaz durante el silencio del encierro.

Ausencia o demora

Un escritor escribe con la urgencia de ser leído, queriendo que sea la verdad (o la mentira) más grande del mundo para alguien. Un periodista quisiera ser capaz de dar voz a todo lo importante (aunque a veces lo importante sea cómo aquella se dobló y se le vió tó’). Lamentablemente cubrir cada uno de los pliegues reaccionarios de esta revolución que se llama vida es muy, muy poco probable.

Para cubrir cada pliegue, tendríamos que tener todos los comentarios, suspiros, canciones, memes, miedos, obras teatrales, camisetas y accesorios, videos, notificaciones de whatsapp, bailes, el registro de todas las llamadas que se han hecho a los jefes para pedir el día por enfermedad (que en el fondo son más testimonio de sanidad que padecimiento).

Por debajo de todo lo que no se ha cubierto, en algún margen lejano estoy yo, que a veces escribo poemas porque pienso que son un par de ojos que me miran a mí y al mundo a la vez. Un par de ojos que se mueven, como el paisaje cuando te montas en el carro.

En el margen de al lado seguramente hay alguien también, pero no ha llegado. A esa demora muchos le llaman ausencia. Como el silencio los vuelve locos y no quieren desesperar, se reinventan sus márgenes llenos de horarios. Dicen que es más simple llevarse bien con los minutos del reloj que con las ideas vencidas de la cabeza, pero el tiempo es muy resbaloso. No quisiera mi cuerpo contra su esquina filosa. Yo creo que se demora, pero llega, que no empezamos a la vez, pero sí igual. Bajo la misma circunstancia. Si existe la lluvia, nos mojamos todos. Unos antes que otros, pero todos.

Dedicado a la idea de que las cosas son como son, y no como uno quiere que sean.

Vinculación 🌱

Tengo siete plantas en mi casa y adoro ver cómo crecen. Les celebro cada nueva hojita como me celebro a mí misma cada cumple-mes. Psicoplanta, Psycha (su hija), Serenidad, Sánchez, Roberto, Galatheangina y Antonio. Así se llaman. La más viaja llegó a mí hace un año y medio. (Acabo de omitir la muerte de Gladys).

Me gusta pensar que mis plantas reconocen mi tacto y juro que tienen personalidad. De verdad. Quien ha tenido algún tipo de relación especial con plantas estará de mi lado.

Es muy triste cuando se enferman. Cuando les da hongo u olvidaste echarles agua por una semana y te conviertes en el ser más imperdonable del mundo. Te das cuenta porque notas la primera hoja con borde marrón y gritas: “Noooooo. Por favor, no mueras. Prometo echarte agua por siempre y estar aquí para ti, en las buenas y las otras veces también”.

Si con éxito logras rescatar a la pobre planta enferma te conviertes en héroe y cuando no, lo omites. Igual que yo omito a Gladys.

Es fantástico omitir errores. Hace de las historias una chorrera perfecta. Sin tropiezos. Lisa. Todos cometemos errores y por eso todos lo sabemos. No hace falta detallar.

Casualmente, si un día alguien te menciona un error cometido, si no lo omite y te lo comparte así como yo te compartí lo de Gladys, significa que se ha creado un vínculo. Los vínculos son oportunidades. (Aunque también digo que las crisis son oportunidades, porque honestamente tengo tendencias al oportunismo).

Dedicado a quien me pidió que escribiese sobre honestidad. 🌱

Existe un interruptor

Las veces que he sentido mi mundo venirse abajo han sido muchas. No recuerdo cómo exactamente salí de cada hoyo, pero sí el enorme agradecimiento de estar fuera; como una profunda sensación de vacío que se llena al experimentar ese “primer día” en que por fin te levantas sin llorar.

Para mejorar holísticamente la salud, se recomienda salir a pasear, compartir con amigos y familia, hacer actividades nuevas como viajar y asistir a clases de zumba o yoga.

Dicho esto, reconozco a todos los que estaban dando su máximo para salir del hoyo y de un día para otro búm, el mundo contrajo pandemia y se apagó. Quiero que sepan que existe un interruptor para encender la luz y no están solos, aunque así se sienta.

Cuando tu salud mental es óptima resulta más probable conseguir la voluntad para leer, ser creativo y cocinar, por ejemplo. En cambio, para una persona deprimida estar encerrada, en aislamiento, no solo es realmente doloroso sino peligroso.

En un acto que busca hacer comunidad, hoy dedico tiempo para escribir ideas que ayudan a atrapar el sentido de la vida cuando las ganas de estar aquí se nos resbalan:

1. Haz algo que te haga feliz, diariamente. Comprométete contigo a experimentar satisfacción aunque sea una vez al día. Puede ser un detalle minúsculo, como comprar el mejor bolígrafo del mundo (lo hice hace unos días) o cocinar con ajo natural (también lo hice).

2. Crea el prototipo de un proyecto personal, y mejóralo día a día. Si te gusta pensar y solucionar problemas, proponte crear un espacio seguro en donde seas tú mismo la voz líder del proyecto. Diariamente, trata de mejorar lo que hiciste ayer. Al final de la cuarentena te vas a sorprender (ojalá que te sorprendas por lo maravilloso que quedó tu proyecto pero, en el peor de los casos, ya sabes cómo no llevarlo a cabo, jajaja).

3. Estírate y medita. Cuando la mente está triste, el cuerpo se “contrae”, como si estuvieras en una eterna posición fetal. Estírate, aunque sea 10 minutos. Es un pequeño gran gesto de amor propio.

4. No olvides comer. ¿Cuando viste el reloj eran las 7:30 p.m. y el hambre no pica? ¿Te envolviste y ya es tan tarde que mejor mañana “bregas con cocinar”? NO. Levántate. Ve y come. Toma agua. Hoy.

5. Haz una llamada, pero no a cualquiera. No todas las personas que forman parte de tu vida merecen ese espacio. Para esta llamada diaria, selecciona únicamente a gente que tenga efectos positivos en ti.

6. Comparte lo que sientes. No ignores lo que te persigue. Hay pensamientos que acechan, y si no los enfrentas, se te quedan con el canto. Escribe lo que te preocupe, y también agradece lo bonito.

7. Compra velas, adopta plantas. La vida es más brillante cuando tu casa huele rico. Las plantas ayudan a recordar lo gratificante que es adquirir responsabilidad.

8. Enfréntate a “esa” tarea. Sé que tienes que lavar ropa, fregar la trastera o hacer tu cama, pero cada vez que piensas hacerlo, tu mente rechaza la idea. Te entiendo. Tengo un truco para esto. Cuentas hasta tres: 1, 2, 3, y sales corriendo a hacerlo. ¡No lo pienses! Hazlo. Cuando termines, te sentirás feliz contigo mismo.