VIAJES

El viaje de las memorias ancestrales

POR KIARIMAR MÉLENDEZ

¿Quién fui?   ¿De dónde vengo?  ¿Regresaré? ¿Por qué  esto me importa tanto ?

Bueno, les cuento que he vivido 127 vidas, está casi casi científicamente comprobado y pensarás: “¡Wow, 127 vidas suena demasiado!” Quisiera decirles que tengo memoria de los 127 viajes que he dado por la vida, pero no tengo memoria consciente de ellos. Solo sé que me han formado y puedo sentir cómo las diferentes versiones de mí me han guiado.

Si tuviese un súper poder sería la habilidad de viajar en el tiempo. Es de los viajes más maravillosos que se puede tener, no hay que llevar nada, el tiempo te lo concede todo. Para viajar en el tiempo solo necesitas existir en todas las conciencias posibles para mejorar tu experiencia.

Me gusta fantasear con mis vidas pasadas, tengo demasiadas como para imaginar o fingir recordar. Me emociona demasiado ver películas de diferentes épocas y leer nuestra historia para sentir la energía de ese momento, el olor, los colores… y es inevitable no pensar que somos los mismos. Tenemos las mismas situaciones de vida, solo que con un poco más de tecnología. Los seres humanos somos muy predecibles  (demasiado para mi gusto ) y si no te has dado cuenta, mira tus memorias en Facebook y verás que hoy hace un año atrás también comiste lasaña.

Aveces siento que tenemos una memoria muy corta y es por esto que nos repetimos. ¿Será que la repetición es la práctica más longeva de una vida segura ? Lo sé… ¡Qué muchas preguntas! Esto se suponía que fuese un viaje, no un cuestionario. Pero el viaje más importante de todos es el de la vida misma (así que te tiro aquí unas escarchas de cliché). 

Vivo fielmente siguiendo mi instinto, escuchando mi cuerpo. Él tiene todas las memorias que me ayudarán a continuar viajando sana y llena de mucha vida. Me gusta estar consciente del tiempo, el espacio, del ser y el estar. Entre todas las posibilidades de los mundos, las dimensiones… no importa qué viaje tome y qué deje atrás, porque Yo Soy todo lo antes mencionado, asciendo y trasciendo. Luego regreso, y despierto. 


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